Una célula solar convierte la luz solar en electricidad: la mayoría de los que están en el mercado están hechos de un material llamado silicona.
Los investigadores del MIT exploran las cualidades prometedoras de la espinaca como fuente de energía capaz de proporcionar electricidad: Las células solares hechas por ellos usan proteínas de espinacas y una bacteria, la Rhodobacter sphaeroides.


2 mil millones de proteínas sobre una estructura de vidrio constituyen una capa "biológica" a alternar con una capa semiconductora: la plataforma así obtenida permite a las proteínas absorber luz y "devolver" electrones que, a través de la capa semiconductora, producen una corriente eléctrica.
En esta primera fase prometedora de la investigación, la célula "espinaca" sigue siendo ineficiente: será necesario aumentar la dosis de proteínas presentes en la plataforma y mantenerlas "vivas" durante más tiempo. El objetivo es obtener células solares capaces de autorrepararse y renovarse, al igual que las plantas.
Un día podríamos literalmente "cultivar" nuestra energía regando y alimentando nuestras células solares biológicas.